lunes, 18 de marzo de 2013

El cumpleaños


  En esto últimos años, mi vida ha mejorado considerablemente, los problemas familiares han disminuido. Mi pequeña acaba de entrar al kínder y nuevamente mis padres me hablan. El día de hoy mi hija cumple 4 años, y su padre y yo decidimos llevarla a nadar a un balneario para festejarlo. Me desperté desde muy temprano y empaque las cosas que ocuparíamos para irnos a Hidalgo. Desperté a mi esposo y a mi hija, una vez que todo estaba listo desayunamos, agarramos las maletas y nos dirigimos hacia el auto para empezar el recorrido.
Llegamos e inmediatamente fuimos a ponernos los trajes de baño, la verdad estaba nerviosa, porque siendo sincera no sé nadar, pero tenía la esperanza de que ese día aprendiera. Una vez con el traje puesto ambas nos dirigimos a la alberca más pequeña, y Gustavo fue a acomodar las cosas a la cabaña que rentamos. Itzayana no paraba de quejarse, porque quería ir a la alberca más grande, ya que ella si sabe nadar. Llego su padre y se sentó a nuestro lado, comenzamos a platicar de cosas que teníamos pensado hacer, me comento que él quería buscar otro empleo en donde ganara un poco más de dinero, y yo le comente que la niña ya estaba un poco más grande, y que deseaba volver a la escuela.
Escasos fueron los segundos que nos distrajimos, cuando de repente escuchamos un grito: ¡Esa niña se está ahogando! Gustavo y yo volteamos, y no vimos a nuestra hija nos dirigimos hacia la alberca; donde la gente ya se encontraba en multitud viendo lo que ocurría. Fue una impactante sorpresa al ver que la que se encontraba en la alberca, era mi hija. Tan fuerte fue mi susto que inmediatamente caí desmayada.
Desperté en la habitación, pero no vi a nadie a mí alrededor, me levante y vi una nota al lado de la cama, la cual decía: Laura, la niña está un poco delicada por que recibió un golpe en la cabeza cuando se aventó del tobogán, estamos en el hospital márcame en cuanto despiertes.
 
—Gustavo, ¿Cómo está la niña?
—Su situación esta complicada, recibió un golpe fuerte en la cabeza antes de caer a la alberca. —escuche su voz de preocupación.
—Pero, ¿se va a poner bien?
—No lo sé, no me dicen nada.
— ¿En dónde están? voy para allá.

— En el hospital central, toma cualquier taxi y sabrá donde queda.


 


 

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